Hoy en clase se ha tratado este tema...sí...niños de 18 años hablando de la felicidad, abstrayéndose en qué es ser feliz y si estamos obligados a ello.
Es curioso preguntarnos si estamos obligados a ser felices...párate y piénsalo un momento. Ser feliz, eso que todos buscamos, eso que todos queremos y que en teoría nadie sabe cómo llegar.
El 14 de mayo llegué a una conclusión:
"Yo creo que ser feliz es mucho más fácil.
Y que todo lo que hacemos por ser felices acaba impidiéndonos ver lo felices que somos".
Y sabéis qué ... que cada día me convenzo más de ello.
En clase hemos llegado a la conclusión de que el hecho de sentirnos obligados a ser felices nos hace que no lo seamos. Cuando tenemos, o sentimos tener, una obligación...esa sensación tiende a bloquear su disfrute.
Esto hoy lo vemos constantemente en las redes sociales, esa ventana al mundo de pensamientos y fotografías en las que aparentar es una constante y ser feliz casi se ha convertido en una obligación.
Yo soy de poner muchas fotos, muchos comentarios, de hablar y hablar. Pero no siempre estoy feliz, ni mucho menos. Me encanta la fotografía y fácilmente veo a través de un objetivo lo que siente mi corazón. Y cuando no estoy contenta, cuando me levanto desanimada busco esa sonrisa, ese comentario amable y simpático que me haga ser positiva.
Necesito estar triste también, para pensar en lo que estoy haciendo y cómo, para concienciarme de esos instantes de felicidad. A veces tengo ganas de llorar, sin motivo aparente...sólo lo necesito. Como vía de escape, como la olla a presión cuando empieza a pitar...yo empiezo a llorar. Pero tengo cada día instantes de felicidad que procuro disfrutar...para cuando sólo sean un recuerdo.
Ser feliz todo el tiempo, constantemente, como dice Walter Risso, sería sospechosamente enfermizo.
Hoy me apetecía lanzaros esta reflexión que he tenido en mí...por si a alguien le apetece pararse a pensar un poquito.
Y por favor...POR FAVOR dejemos de lado las medias naranjas. Somos naranjas completas que se complementan, pero nadie está incompleto, nadie es una mitad. Todos somos seres capaces de ser felices, de vivir esos instantes de felicidad por nosotros mismos; no dejemos esa responsabilidad al de al lado.
Pensativamente retirada en El Retiro (Madrid)
Botas para caminar, gafas para ver la realidad y mi cámara guardar en la memoria.
La vida...qué cosa.
