sábado, 11 de enero de 2014

Subiendo la cuesta de enero


Hoy...que subiendo la cuesta de enero 
he encontrado una piedra para sentarme y pensar.






Creo que se le dan importancia a cosas que no la tienen, 

y las que la tienen se banalizan, 
llegando a hacerse prácticamente invisible a ojos y corazón.








He escrito un buen puñado de pensamientos, y después los he borrado.

Porque quizás al salir de mis dedos...ya quedaron saciados.

No todo es público, no todo es mostrable, no todo es lo que parece.




Creo que las redes sociales se han convertido en un escaparate
y me temo que haya personas que deseen ser maniquís de ese escaparate.
Incluso puede haber personas, bueno...no lo creo...me lo han manifestado abiertamente...
que consideren que soy uno de esos maniquís.
Y creo que realmente quien piensa eso no me conoce, y no conoce que sé muy bien que sólo te dejaré ver lo que yo quiera que veas.



Y no, mi vida no es perfecta, ni de lejos...pero tampoco considero que a nadie le haga bien ver y leer problemas constantemente, mientras que un buenos días con una bonita frase o una bonita imagen sí que puede animarte.

Sé de personas a quienes animan las fotos de mis gatas, 
sé de quien le gusta leer mis frases y mis pensamientos.

Y sé que lo que se comparte se gana...
y he ganado más en las reflexiones que me han hecho los demás sobre mis propias reflexiones que si las hubiese guardado en mi mente.







La cuesta de enero hay que subirla sin prisas, 
colocando bien cada uno de los escalones 
que seguiremos subiendo el resto del año.
Que cada uno tiene su propia cuesta de enero...
unos en una relación que no cuaja,
otros con unos kilos de turrón y roscón que se le resisten,
otros con una cartera que parece tener un agujero,...
y todos con un gobierno que parece reírse a carcajadas cada día...
pero eso...eso es otra reflexión diferente.


Yo soy así...
me gusta escribir
me gusta hacer fotos a mis gatas
me gusta reírme con mis amigos
me gusta hacer tonterías
me gusta compartir fotos 


me gustan los tatuajes, y no tengo intención de dejar de coleccionarlos
para  mí son sentimientos, son recuerdos que no quieren ser olvidados,
es una vida dibujada en un lienzo inseparablemente personal

...y ya me cuidaré yo de dar la impresión de quien quiero ser, gracias





me gusta dar los buenos días, que la red es una avenida grande...
y yo por la calle doy los buenos días


me gusta la espontaneidad 
los moños despeinados
las carcajadas sinceras
los abrazos 
las lágrimas
y las arrugas en las patas de gallo...
porque son vida



Mi vida real está enlazada con la virtual,
(faltaría más...)
y, sinceramente, quien se queja es porque quiere...
que quien considere que soy una pesada 
con borrarme tiene suficiente, sin más.



Vivamos un poquito más tranquilos,
disfrutemos de aquello que vale más que de aquello que cuesta,
luchemos por aquello que importa,
y quizás... algún día... 
nuestros niños valorarán lo que realmente merece la pena.






Y leamos...
cultivemos la cultura
amemos con el alma,
sembremos sueños.





Que ser feliz no es fácil...
...pero tampoco es tan difícil.

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