sábado, 10 de diciembre de 2016

Mi incondicional


Hoy sólo quiero darte las gracias.

Por hacer todas las tonterías que se me antojan para conseguir la foto que tengo en la cabeza.

Por traer chocolate en todos los formatos posibles cada vez que sales.

Por aguantar mi insoportabilidad de enclaustrada, que he sido hartible y mucho. Porque ni yo me aguantaba y ahí estabas tú intentando buscarle lo bueno a estar tanto tiempo sin salir.

Por hacerme reír. Por consentirme y mimarme.

Por decirme que estoy guapa cuando estoy despeinada, desmaquillada, tosiendo y quejándome porque me duele la cabeza al toser.

Por hacerme cremitas y sopitas para cenar, y cenarlas también tú...cuando en realidad te apetece pizza y hamburguesa (y a mí también...pero no me conviene).

Por hacerlo absolutamente todo y no dejarme moverme ni para coger un vaso de agua, porque reposo absoluto es absoluto.

Por el almuerzo de hoy al solecito, charlando.

Gracias por, como tú dices, empezar ya aquello de "en la salud y en la enfermedad hasta que..."

Por demostrarme que aunque muchas personas me/nos decepcionen en situaciones en las que no deberían fallar tú estarás ahí conmigo, incondicional. Y lo que nos pase nos pasa a los dos, lo bueno y lo malo.

Te quiero.


martes, 1 de noviembre de 2016

Enredada...soy así

Vivo enredada.
En sueños
               entre tic tac de relojes
                                             en tareas pendientes 
                                                                           en nuevas ideas
                                                                                                en exprimir las horas
                                                                                                                               enredada.

Se me ocurren un montón de tareas que podría dejar de lado 
para no madrugar 
para no ir a todas partes corriendo 
para dejar de lado la alarma del móvil 
para ir al gimnasio tranquilamente 
para sentarme en un banco a ver las horas pasar 
y comer pipas hasta las tantas 
o ver la tele pasando de canal en canal hasta que algo me entretenga 
para pasear mirando a la nada 
para dormir a pierna suelta sin pensar en el despertador 
para quedarme en mi confort...sin preocupaciones.

Dejando que mis pájaros echen a volar...hacia otras cabezas donde anidar.


Pero ¿dónde estaría yo? 
Pobre de mí. 
No podría caminar en este mundo sin mis pájaros revoloteando y ayudándome a soñar...qué va. 
Necesito volar con ellos al siguiente escalón mientras que voy subiendo este con los pies en el suelo. 
Ellos me ayudan a acostarme cada día pensando que algo ha cambiado y que mi granito estuvo ahí para hacer esa duna. 
Buscar cada día en el mundo una simple sonrisa, una chispa de alegría y color; algo por lo que levantarme al día siguiente confiando en que todo irá a mejor y yo seré parte del algo que lo provocará.


Aquí sigo...
enredada en todas las hojas de los árboles que me verán crecer y marchitar con cada amanecer y cada anochecer. 
Enredada en todos los sueños que construiré 
y los que dejaré pasar para alcanzar otros mejores. 
Enredada en mil ideas.
Enredada como sinónimo de identidad.


Sigo sin saber qué responder cuando me preguntan por qué hago tantas cosas...por qué no me quedo tranquila en casa,... será que soy así.
Será que sólo sé vivir enredada.

martes, 24 de mayo de 2016

Operación me quiero

Hace más o menos un mes que vengo dándole vueltas a cuándo y dónde podría tomar el sol, a que debería dejar de tomarme ese pastelito cuando meriendo con mis amigos o mi familia; olvidarme de ese helado a cucharadas después de la cena que tanto disfrutamos los dos.

Con los primeros rayos de sol volvemos a mirar nuestros pálidos cuerpos, al menos en mi caso, y volvemos a odiarnos por no ser más delgada y no tener las piernas más bonitas o la piel menos traslúcida, al menos en mi caso...otra vez. 

Claro, es que debo avergonzarme...tengo un cuerpo feo...no debería enseñarlo. 
Pues no me da la gana. 
Cuanto más aprendo de fotografía más lo hago también del ser humano. Y nuestro cuerpo es un instrumento que debemos usar para ser felices, no para hostigarnos y maltratarnos.

No me da la gana de esconderme por tener algunos kilos más de los que se supone que debo tener. No me da la gana de odiarme o verme obligada a comprar chorrocientas cremas, cápsulas y sobres para la "operación bikini". 

Quiero quererme como soy. Quiero cuidar lo que como por mi salud. Quiero hacer ejercicio porque me siento bien conmigo misma. Quiero quererme. 
No quiero ser un cuerpo con problemas alimenticios, ni compararme con personas con metabolismos muy diferentes al mío, ni una mente obsesionada con una parte de mí que se arruga. 
Quiero ser feliz y quererme y que me quieran como soy.

Un verano estaré más delgada y otro un poco más gordita, una primavera estaré más morenita y otra más traslúcida,... 

Pero soy yo y me merezco empezar a quererme de una vez.
Y si has llegado hasta aquí leyendo, probablemente tú tampoco te querrás lo suficiente, y deberías empezar a hacerlo hoy...al fin y al cabo eres la única persona que siempre va a estar contigo.

Sí, soy yo y son mis piernas, una de las cosas que más me odio. Por eso mismo están ahí, como signo de voluntad amorosa hacia ellas...sean como sean, son mías y me llevan a muchos sitios. ☺😊

jueves, 7 de abril de 2016

Now turn to part 28

Cuando cumplí un cuarto de siglo...ya hace tres años, no podía imaginarme cómo estoy hoy...
Me lo imaginaba...pero la realidad ha superado las expectativas.

Y eso es maravilloso, porque la vida sigue y fluye nos hace reír, llorar, aprender, bailar,...
Vamos cumpliendo años y algunas personas nos felicitan y otras...casi que nos dan el pésame; y eso te muestra cómo se toman esas personas la edad y la vida, sus vidas. ¡Claro que se me puede preguntar cuántos años tengo! Los he vivido, ¿por qué me iba a molestar?

La vida nos sorprende, el Universo confabula con todo lo que nos pasa mientras el univerself intenta comprenderlo para prevenirnos de lo que vendrá. Dicen que la vida es un camino...pues debe ser un camino hecho con piezas de puzzle. A veces no nos damos cuenta de lo importante de cada pieza por sí misma, necesitamos ver el dibujo entero en la tapa de la caja para darnos cuenta de cuán esencial puede llegar a ser una pieza blanca.

Y así es la vida y así me la tomo yo. Vivir intensamente, exprimiendo cada detalle. Reír a carcajadas, como si nadie estuviese mirando. Disfrutar los momentos a sorbos, poco a poco para guardarlos para siempre pero sin tardar mucho que se enfría. Saltar como si se pudiese alcanzar la luna, porque el único impedimento para hacerlo se mira cada mañana al espejo...y a esa cara sabemos hacerle sonreír. Bailar, como si cada día fuese una nueva melodía por escuchar y una nueva letra por escribir.

La vida es para vivirla, cumplas 28 ó 90 años (sí soy de la vieja escuela y entre números la "o" lleva tilde para diferenciar).

Hace tres años no podía imaginarme cómo estoy hoy, y eso es algo maravilloso. Quizás hoy me dedique un rato a imaginar cómo estaré cuando lleguen los 30, sólo para ser consciente de ello y dejarme sorprender después.

Sed felices y haced lo que os haga sonreír, el resto ya lo está cocinando el universo entre las costuras de la cotidianidad. 🌌

viernes, 19 de febrero de 2016

Lánzame a los lobos...

Lánzame a los lobos y me verás liderando la manada.

Porque nos dicen que somos la generación perdida, y nos quieren convencer de ello. Mayores que nosotros llegaron los últimos para coger trabajo y ser valorados por su formación, los que tenemos detrás están llegando cuando la crisis empieza a menguar.
Somos jóvenes pero mayores y a penas tenemos experiencia laboral porque nos estábamos formando (digo a penas por no decir ninguna que queda feo), pero con conocimientos y preparación.

Somos luchadores, aún sin ver qué camino es el que debemos seguir...continuamos luchando como guerreros convencidos de la victoria.

Porque no, no hay efecto pigmalión que valga. No somos una generación perdida por mucho que lo digan, somos la generación de la adaptación. Crecimos con los valores de nuestros padres y tenemos que vivir y ganarnos la vida en una sociedad que nos ha cogido por sorpresa.

Pero la historia está hecha de los que se adaptan mejor al medio, de los que con creatividad y ganas luchan por sacar la cabeza del agua para respirar. Y cuando no podemos nos inventamos unas branquias.


Y yo hoy creo en mí, y en ti, y en él, y en ella. 
Y, evidentemente, cuando digo luchadores digo luchadoras; cuando digo "los que" digo "las que",... Queridxs, nuestro lenguaje entiende el masculino como plural genérico, vamos a pelear juntos fijándonos en lo que nos iguala...que siempre va a ser mejor.

Y tras este auto-alegato que necesitaba para animarme hoy prosigo con el viernes, que pinta intenso y se colorea trabajando duro.

Besitos de chocolate y ganas de ser feliz.