Si es soleado pide a voces salir, pasear, aspirar vida y vivir aire.
Si está nublado o lluvioso huele a tristeza, a la búsqueda de algo que no termina de llegar.
¿Por qué? Porque los domingos son una mezcla de melancolía y aspiraciones, porque ser domingo significa recordar lo que no te dio tiempo de hacer la semana pasada y pensar cómo pisar para hacer todo lo que debes/quieres en la semana que entra.
Porque los domingos son especiales, para todos, para cualquiera.
Y nos quejamos del domingo porque viene el lunes...
...pero es que a mí el lunes me sabe a comienzo, me huele a tierra mojada y libros recién forrados, lo siento como unos zapatos recién estrenados,...
Que el domingo es para dormir mucho y hacer poco, tomar café con amigos y reír a carcajadas para relajar la mente de los problemas que vendrán.
De modo que el lunes se convierte en otra oportunidad más cada 7 días de mejorar, aunque a veces se nos olvide.
No hay comentarios:
Publicar un comentario