Esa sensación extraña que nos da un miércoles que en lugar de ser la cumbre de la semana se convierte en un deseado y ansiado viernes.
Porque aunque el viernes que caerá en domingo para algunos sólo sea un viernes común de trabajo y cotidianidad, aún así podremos disfrutar del jueves que cae en sábado.
Y es que el ser humano es así...aunque lo queramos evitar.
Nuestras vidas,...como si nuestros sentimientos se subiesen a una gran noria en la feria de la vida.
Y a veces le toca estar en la cumbre a la felicidad sin motivo,
y otras veces queremos bajarnos de la noria y que deje de girar,
que nos deje con nuestra pesadumbre...pero no...
inevitablemente ella sigue el curso y nos obliga a caminar.
Que somos sentimientos envueltos en cuerpos y situaciones.
Que cada sentimiento tiene una expresión y cada expresión una reacción,
pero giran y giran...y no sabemos por qué unos días les toca subir y otros bajar.

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