viernes, 18 de diciembre de 2015

Últimos sorbos del 2015

2015 ha sido un año...peculiar.

Ha sido un año de construcción, que ha pasado como de puntillas por los sueños. Haciéndolos avanzar, pero poco a poco.
Podría decirse que ha sido un año de confirmación, reafirmación y contención.

- Confirmación de que el camino, correcto o no, es el que quiero andar... Y mis acompañantes de viaje son maravillosos, los que estaban y algunos que se han unido. He confirmado que la suerte y la casualidad no existen. La suerte se construye. Que a mí tocarme no me tocan las cosas y regalarme nadie me regala nada, todo se trabaja. Aunque hay gente con "una flor en el culo". Pues mira...yo no...yo en el "culo" tengo un "culo" y la flor la llevo en el nombre.
Suerte es que esas personas especiales se asomen por tu vida, y decidan quedarse. Suerte es despertar una mañana cualquiera y sonreír, por nada, por todo. 

- Reafirmación de que puedo. Quiero y puedo, cuánto poder en dos simples palabras. Reafirmación de que soy esencia y de que puedo quererme como soy. Y no es fácil...pero se puede y se debe. Reafirmación de que los sueños están para cumplirlos y "a ganas no nos ganan". Porque este año me he hecho inmarcesible, de corazón y de tinta.

- Contención, mucha contención. Soy aries, de manual, signo de fuego. Cuando sé lo que quiero lo que me cuesta es no tirarme de cabeza, pero a veces hay que esperar a que se llene la piscina. 

Y así ha sido 2015...como un llenado constante de piscina en el que espero poder bucear en los próximos años. Mucho trabajo. Muchos proyectos y sueños, pero todos en construcción. Que por otro lado...el material con que construyas el castillo será el que evite que el lobo te tire la casa de un soplido...así que merece la pena dedicarle su tiempo.

Un año en el que me he conocido y reconocido. 
En el que me he puesto algunas, bastantes, metas que he cumplido...y otras que puede que no cumpla nunca. Un año en el que he roto algunas limitaciones que me tenían atada desde hace bastante tiempo y he descubierto otras que estaban ocultas bajo las cuerdas. Ahora recuerdo de qué forma miraba este año que terminamos de bebernos y no tiene nada que ver con cómo tengo planteado comerme el 2016.

No sé si va a ser un buen año, no puedo saberlo, sólo sé que esta que está aquí va a luchar cada día para que sea el mejor. Y la navidad del año que viene ya volveremos a medir qué y qué no. 

Y una vez me he desahogado, vuelvo a hacer cosas. 
Sed felices, que es lo que de verdad importa. 
Y si creéis que no lo sois id a un parque y mirad un rato a los niños jugar, reír y correr; ellos sí que saben de felicidad.



No hay comentarios:

Publicar un comentario