Hace mucho que no escribo aquí, sí en otros sitios...en cuadernos, agendas, documentos,
anuncios para alumnos, incluso cosas académicas para publicar, pero no aquí.
La última vez cumplía 30 años, hace más de medio año que he sumado uno más y tengo en brazos a la persona más importante de mi vida, que en días cumplirá 6 meses.
Y esto de la maternidad es un huracán.
Porque te lo dicen, lo lees, lo escuchas...pero nada es comparable.
Nada es comparable con el esfuerzo, con el sueño, con la desesperación, con la soledad, con el amor.
Nada es comparable.
Soy la misma y soy otra persona totalmente diferente.
Me siguen gustando las mismas cosas, pero delante de todo se ha puesto una única prioridad, su sonrisa.
Por eso es un huracán. Porque lo mueve todo, hace que todo lo que te importaba antes sea relativo.
Sigues queriendo a las mismas personas, y más aún si están en los momentos importantes, pero ahora todo es con él.
Y es duro.
Es duro porque sientes soledad, porque los cambios son por dentro y por fuera.
Porque te contradices, porque la maternidad es un secuestro en el que la secuestrada tiene un síndrome de Estocolmo como una catedral.
Es duro porque la velocidad y el ritmo de absolutamente todo a tu alrededor cambia, pero solamente para ti.
Porque si te habías encontrado a ti misma antes, condicional, ahora te has vuelto a perder. Te has perdido en un cuerpecito que pesa pocos kilos y unos cuantos centímetros.
Te has perdido entre sentimientos, hormonas y sueño, pero es un laberinto extraño del que no puedes salir. ¿O no quieres?
Quieres alejarte de ese epicentro que condiciona todo tu universo, quieres independencia, quieres volver a ser la que eras, quieres pero no puedes.
No puedes porque ya no eres la de antes, toda tú está en ese pequeño cuerpo.
Escuchas, razonas y afirmas que es bueno para los dos tener tiempo separados, pero ay de mí si pretendo atar las emociones que mi mamífera me hace sentir.
Porque eso es lo que soy, una mamífera cuidando de su cachorro.
Y serlo en una sociedad de humanos, cada vez más deshumanizada, es muy complicado. Sobre todo si quieres ser feliz.
Sobre todo si te importan los demás.
Sobre todo si tienes que seguir un ritmo marcado para no tener cachorros.
Qué importante elección esta de meternos en el ojo del huracán, pero qué soledad hay aquí.
Gracias, de corazón, a todas las personas que día a día se preocupan por mí y me hacen sentir que están y seguirán estando pase lo que pase. A pesar de mis contradicciones, a pesar de que me estoy buscando.
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